Publicado en Apuntes Urbanos
por Eduardo Levy Yeyati (escritor y economista), publicado en Perfil, 7/12/2014
"Estos asuntos de economía y finanzas son tan simples que están al
alcance de cualquier niño. Sólo requieren saber sumar y restar. Cuando
usted no entiende una cosa, pregunte hasta que la entienda. Si no la
entiende es que están tratando de robarlo.” Palabras más palabras menos,
las palabras de Raúl Scalabrini Ortiz, pensador
marxista-radical-peronista referente del nacionalismo de entreguerras.
Su opinión no es inocua: está arraigada culturalmente (en la sospecha
que despiertan la economía en particular, y los argumentos elaborados en
general), se extiende a otros aspectos del debate intelectual (y en la
política new age de imágenes sin guión) y es el caldo de cultivo de
atribuciones fáciles de males y penurias a unas pocas personas (en
particular, al técnico pedante que viene a explicar lo obvio de manera
difícil).
Pero, sobre todo, la opinión de Scalabrini es precisamente incorrecta:
el desarrollo, la economía, las finanzas, las instituciones o la
política son conceptos complejos, difíciles de reducir a un conjunto de
sumas y restas infantiles. De hecho, parafraseando, podríamos decir: si
se entiende todo –si alguien explica en un par de líneas cómo hacer
dinero y vivir de rentas, cómo resolver el déficit de desarrollo con el
que cargamos hace décadas, cómo reconstruir instituciones devastadas (o
que nunca tuvimos) o cómo desandar el errático personalismo heredero del
caudillismo para recuperar el sistema de partidos, y todo resulta claro
como el agua– es probable que nos estén engañando. O, más
específicamente, que nos estén contando sólo una parte de la historia.
Dicen que, exigido una y otra vez por un periodista para que le brindara
una versión de la teoría de la relatividad que fuera lo suficientemente
simple para sus lectores (o para él mismo), Einstein contestó: “Podría
decirle que la relatividad es masa más tiempo, pero ya no le estaría
hablando de la relatividad.” Una versión anecdótica de la célebre “Hagan
las cosas tan simples como sea posible, pero no más simple que eso”
atribuida, tal vez apócrifamente, también a Einstein. Lo que puede
leerse, a su vez, como una versión aforística de la cita completa: “No
puede negarse que el fin supremo de toda teoría es que sus elementos
básicos e irreducibles sean tan simples y pocos como sea posible sin
resignar una representación adecuada de los datos de la experiencia”,
dictada en la Herbert Spencer Lecture de Oxford de 1933, a la que a
veces se refiere como “la navaja de Einstein” (cuanto más parsimoniosa
la teoría, mejor) por su analogía con la célebre navaja de Occam, a su
vez derivada de Aristóteles (cuantas menos hipótesis, mejor) y Ptolomeo
(cuánto más simple la hipótesis, mejor), etc.
En suma, simplicidad sin facilismo.
Uno no le puede exigir al especialista que nos facilite la digestión de
alimentos complejos reduciéndolos a una papilla irreconocible e insulsa.
En cambio, sí le puede y le debe exigir definiciones, precisiones. ¿Qué
hay detrás del cómodo consenso de campaña, de qué hablamos en concreto
cuando invocamos palabras fetiche como desarrollo, instituciones,
inversión, educación, calidad, productividad? ¿Cuáles son los costos,
los esfuerzos, las esperas (siempre las hay, salvo en el discurso
proselitista) necesarias para salir de la calesita de ilusiones efímeras
en la que nos movemos desde hace décadas?
El facilismo es, valga la redundancia, más fácil. Nos dice que nuestro
fracaso se explica por la crisis global, el embargo de los buitres, el
mesianismo de un superministro o la absurda obcecación de un secretario,
la conspiración del capitalismo contra sí mismo. Muerto el perro,
muerta la rabia, nos promete.
Pero es difícil atribuir este loop argentino de treinta años a un par de
perros. Nuestra historia no es lineal y posiblemente contenga muchas
explicaciones, todas ellas necesarias. Del mismo modo, nuestro futuro,
nuestro desarrollo, contiene muchas líneas simultáneas, y describirlo es
una tarea larga. Tan larga que si intentara sintetizarla en este
espacio los estaría
engañando.
En 2 días llega a Israel el Papa Francisco
Publicado en Apuntes Urbanos
Reproduzco esta nota que me llegó por el mailing del arquitecto argentino-israelí Aharon Erlich "De todo un poco".
Reproduzco esta nota que me llegó por el mailing del arquitecto argentino-israelí Aharon Erlich "De todo un poco".
LA VISITA DEL PAPA FRANCISCO A ISRAEL.
El
Papa Francisco I llegará a Israel el próximo domingo 25 de mayo, fecha
por demás destacada en el calendario de su Argentina natal, día en que
se celebra la Revolución de Mayo del 25 de Mayo de 1810, fecha en la que
se formó el Primer Gobierno Patrio, que desconocía la autoridad que
hasta ese momento ejercía la corona española.
Su llegada está prevista para las 16:30 horas al Aeropuerto
Internacional Ben Gurion, cerca de Tel Aviv, en donde se le dará la
bienvenida oficial. De ahí se trasladará en helicóptero hasta el Har
Hatzofim, el Monte Scopus, en Jerusalén.
Curiosamente el Papa llegará al Aeropuerto Ben Gurión procedente de
Belén. El trayecto de Belén a Jerusalén puede hacerse en menos de 15
minutos. Pero evidentemente que las exigencias protocolares obligan a
hacer el periplo indirecto, pasando de Belén a Ben Gurión y recién
después de ahí a Jerusalén.
Será esta la cuarta visita de un Papa a Israel, después de las visitas
del Papa Paulo VI, hace exactamente 50 años; la visita del Papa Juan
Pablo II, en el año 2000 y la del Papa Benedicto XVI, en el año 2009.
No será esta la primera vez que el Papa llega a Israel, ya que en el
año 1973, cuando era Superior de la Compañía de Jesús, estuvo en Israel,
visitó lugares de interés para el cristianismo en la Galilea y al
llegar a Jerusalén, era el mes de octubre de 1973, justo estalló la
Guerra de Yom Kipur, recibió instrucciones de no salir del hotel, por lo
que no pudo ver mucho de la ciudad.
Jorge Mario Bergoglio, o sea el Papa Francisco o Franciscus en latín, o
Francesco en italiano, nació el 17 de diciembre de 1936 en el barrio
de Flores, en Buenos Aires, Argentina. O sea que tiene hoy 77 años. Es
el Papa número 266 de la Iglesia Católica.
Fue elegido Papa, en el cónclave reunido después de la renuncia del Papa Benedicto XVI, el 13 de marzo de 2013.
Es el primer Papa proveniente del continente americano y el primer Papa
no europeo. Es el primer Papa jesuita. Su nombre Francisco, el primer
Papa con este nombre, lo tomó de San Francisco de Asís.
Luego de su visita a Jordania y a la Autoridad Palestina, el lunes 26
de mayo, el Papa tendrá un abultado programa de visitas en nuestra
capital Jerusalén.
A las 09:10 estará en el Kotel, el Muro de los Lamentos en la Ciudad
Vieja. Luego en el Monte Herzl donde colocará una ofrenda floral ante la
tumba de Theodor Herzl, el visionario del Estado Judío.
A las 10:00 de la mañana se llevará a cabo la visita al Museo del Holocausto, Yad Vashem.
Yad Vashem ha abierto una página especial en Internet con datos
especiales en español, alrededor de la visita y desde donde se podrá
seguir en directo, la visita del Sumo Pontífice:
Es de destacar que además del español, el Papa habla fluidamente italiano, alemán, inglés y francés.
El Papa partirá el mismo lunes 26, a las 20:15 horas desde el
Aeropuerto Ben Gurión, en un vuelo de la compañía israelí El Al con
destino a Roma.
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