Este post no pretende ser una tesis de doctorado. Sólo voy a comentar mi impresión que es, por supuesto, parcial.
En una época pensaba que cuando en Cuba se fuera a terminar el sistema socialista, gracias a su importantísimo capital humano desaprovechado, este país tendría una gran oportunidad para el desarrollo. Sería cuestión de que los "arquitectos que manejan taxis" empezaran a generar riqueza, divisas y desarrollo, bajo un nuevo sistema donde se recompensara el esfuerzo. Pero aparentemente me equivoqué, y no por derecha (no sería cierto que la libertad destapa las capacidades individuales que forman el capital humano), sino por izquierda (no sería cierto que el sistema socialista ha formado tanto capital humano).
Gracias a un acuerdo con Correa, 37 mil cubanos han podido escapar (el uso de esta expresión no es casual) de su país. Como cuenta la blogger cubana Yoani Sanchez sobre un amigo de ella:
entregó el equivalente a 6 mil dólares y a cambio tuvo una boda en La Habana con una quiteña a la que apenas vio un par de horas. Fingió las fotos de la luna de miel, le pagó a un funcionario del ministerio de Salud Pública para que le diera la “liberación” y hasta pasó un poco de efectivo para que la tarjeta blanca no demorara tanto.Trabajando en La Florida, el barrio de mayor concentración de inmigrantes cubanos y hablando con los ecuatorianos (que en general no tienen gran aprecio por sus nuevos vecinos) me estoy empezando a dar cuenta del gran mito de los RRHH cubanos.
Sí, Fidel terminó con el analfabetismo, es cierto. Hay centros médicos de excelencia (aunque el tratamiento que yo me hice hace unos años con tecnología cubana resultó ser una gran mentira). Pero -parece- que no mucho más. Los muchachos que llegaron a Quito no parecen estar aprovechando ninguna de sus supuestas calificaciones educativas. Hablando mal y pronto, han perdido absolutamente toda costumbre de trabajo duro y esfuerzo. Bajo el régimen cubano han aprendido a rebuscárselas y sobrevivir, pero fueron demasiados años de respetar el acuerdo de "nosotros hacemos como que trabajamos, y el gobierno hace como que nos paga".
Le llevará años a los cubanos levantar esta pesada herencia. Una lástima.


