Bienvenido el plebiscito kelper, dice Terragno
Bienvenido Plebiscito (Rodolfo Terragno)
El derecho de autodeterminación corresponde a los pueblos, no a las poblaciones.
Así lo reconoce el derecho internacional.
Un grupo que desea pertenecer al estado colonial "no es un pueblo y, por lo tanto, no tiene derecho a la autodeterminación" (Rosalyn Higgins, británica, ex presidente de la Corte Internacional de Justicia).
Población y pueblo son dos cosas distintas. Para convertirse en pueblo, los habitantes de un territorio deben "considerarse a sí mismos como una sociedad distinta de la sociedad del país que ocupa ese territorio" (Hurst Hannum, Berkeley).
Esos pobladores necesitan tener una "identidad cultural" que los diferencie claramente del país al cual pertenecen (Anthony Simpson, Comisión Internacional de Juristas, Ginebra).
Deben ser (o descender de) habitantes "autoctonos"; es decir, grupos que vivían en las islas antes de la invasion colonial (Wolfgang F. Danspeck Grubel, Instituto de la Autodeterminación, Liechestein).
Hace falta que se consideren "victimas" de una "opresión" y quieran "separarse" del poder colonial. (Pete Radan, Macquarie University).
El diplomático inglés Denzil Dunnet (Instituto Real de Asuntos Internacionales, Londres) recordó, en un trabajo publicado por International Affaires, la posición que tuvo, sobre este tema, el ex Primer Ministro británico Edward Heath (conservador; predecesor de Margaret Thatcher). Basado en esos principios de derecho internacional, dijo en el Parlamento que los habitantes de las Malvinas no tienen derecho de autodeterminación.
Los isleños, al votar como es previsible que voten, probarán que no reúnen ninguno de los requisitos para gozar de ese derecho. Dirán que :
- Desean pertenecer al estado colonial.
- No se consideran distintos a la sociedad del Reino Unido.
- No poseen identidad cultural.
- No descienden de un pueblo autóctono.
- No se sienten víctimas de una opresión.
- No quieren la independencia.
Demostrarán, así, algo que la Argentina ha sostenido siempre: que ellos isleños no forman un pueblo y, por consiguiente, carecen del derecho de autodeterminación.
Como británicos, que son y han de proclamarse, no podrían tampoco ser árbitros en un conflicto entre su país y la Argentina.
Llama la atención que la Presidenta y otras figuras políticas se hayan indignado ante el anuncio del plebiscito.
La Argentina debería celebrar que se le de la razón.
Pero hace lo contrario.
Hablando en el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas, la señora de Kirchner se preguntó: "¿Por qué [los británicos] no van a plantear un referéndum a Irak y Afganistán?". Esto implica que deberían hacerlo en aquellos países y, en verdad, sería deseable que se les diera a irakíes y afganos el derecho de elegir su destino. Esos sí que son pueblos, con genuino derecho a la autodeterminación.
Fue poco feliz ponerlos (o dejar creer que están) en el mismo plano que a los pobladores de Malvinas.
Sin duda la señora de Kirchner no quiso equipararlos. Acaso la haya traicionado su tendencia al discurso improvisado, aun en cuestiones diplomáticas que requieren medir cada palabra.
En todo caso, es hora de que la Argentina advierta cuándo las actitudes del Reino Unido y los isleños la perjudican, y cuando involuntariamente la favorecen.
La ley británica ya no considera a los pobladores del archipiélago, como había hecho durante largo tiempo, "ciudadanos de un territorio de ultramar". Los reputa ciudadanos del Reino Unido.
Estos ciudadanos, residentes en el Atlántico Sur, sienten el orgullo de ser británicos y ahora podrán ratificar su pertenencia con el voto.
Cuando la ley británica dice lo que dice, y los pobladores de las islas aceptan con su voto tal condición, todo se vuelve a favor de la posición argentina.
Que los isleños se declaren parte del Reino Unido no significa que pertenezca a su país el suelo que pisan. No pueden ser jueces y parte.
Lo que hacen es demostrar (sin quererlo) que el derecho de autodeterminación no les asiste.
Preguntas y respuestas para entender el caso YPF (Rodolfo Terragno)
En 1992, el Presidente Menem, privatizó YPF con el público y notorio apoyo del entonces Gobernador Kirkchner, presidente de la Organización Federal de Estados Productores de Hidrocarburos (OFEPHI) que dirigió el lobby parlamentario para lograr la aprobación de la ley. Fue un grave error. No se puede entregar el control del subsuelo a una empresa internacional, cuyo objetivo es acumular reservas en todo el mundo y concentrar la explotación allí donde le resulte más barato.
¿QUÉ DEBIERON HABER HECHO?
Conservar a YPF en manos del Estado y convocar a empresas con enorme capacidad de inversión, alta tecnología, exitosa experiencia y espaldas para soportar el riesgo minero. Esas empresas debían haber venido, no como dueñas, sino como contratistas de YPF. Y las condiciones tendrían que haber sido muy claras: si sacaban petróleo, se quedaban con una pequeña partes; si no sacaban petróleo, se quedaban en cero.
¿NO ERA UTÓPICO LOGRAR ESO?
En absoluto. Eso ya se había hecho dos veces en el país, con un éxito espectacular. Lo hizo Frondizi, que así logró en 1958-1962 un autoabastecimiento que antes de eso parecía imposible. Lo hizo Alfonsín, con el Plan Houston y el Petroplán. Daniel Montamat, a quien yo designé presidente de YPF, consiguió el autoabastecimiento en un año (1988-1989), sin vender una sola acción.
¿CUÁL FUE EL RESULTADO DE LA PRIVATIZACIÓN MENEM-KIRCHNER? Ahora importamos petróleo y gas a lo loco. El actual gobierno se dio cuenta del error que se había cometido, pero lo ha solucionado de la peor manera posible.
¿POR QUÉ?
Porque se podría haber logrado lo mismo sin alarmar a la comunidad internacional, ni afectar la imagen de la Argentina, ni ahuyentar inversores.
¿HABÍA REALMENTE OTRA SOLUCIÓN?
Pos supuesto: iniciar un proceso de desinversión consensuado. Repsol sabía que estaba en la cuerda floja, y el grupo Petersen es un grupo allegado al gobierno que entró a YPF sin poner un solo peso. Era muy fácil negociar con Repsol que redujera 50% de su participación y, por otro lado, desinteresar al grupo Petersen. A Repsol le convenía quedarse con una fuerte presencia en la Argentina (casi 30% de YPF) mientras desarrollaba sus operaciones en México y Brasil. Y el Estado argentino se quedaba con el 51%, no entraba en conflicto con ningún país, no provocaba la reacción del mercado internacional y no disuadía a inversores.
¿LO QUE SE HIZO AFECTA TANTO A LA INVERSIÓN COMO DICEN?
Nuestras necesidades de inversión son colosales. Para duplicar el ingreso nacional en 10 años debemos invertir 28 por ciento del producto. Solamente en energía, si queremos sostener la actual tasa de crecimiento, necesitamos 7.000 millones de dólares por año. Eso, además de lo que hace falta en áreas críticas como infraestructura, donde el dinero que se pone se recupera a los 9, 10, 11 años. La inversión pública y la privada nacional no alcanzan. Hace falta atraer mucho más capital. ¿Quién va a hacer grandes inversiones en un país que de repente estatiza grandes empresas y dice que no les va a pagar nada?
¿NO HAY COMPAÑIAS INTERESADAS EN REEMPLAZAR A REPSOL?
Podría ser. Las multinacionales, que explotan en Medio Oriente, están acostumbradas a los riesgos, y si se perdona a lo que durante años se llamó el "imperialismo norteamericano", acaso venga, por ejemplo, alguna empresa de los Estados Unidos. Pero en ese caso hay que hacerles invertir en exploración, no en acciones. De todos modos, el daño que esto ha hecho al país no se reduce a YPF. Al contrario: sus efectos son mucho más amplios y achica escandalosamente la capacidad de captar inversiones que la Argentina necesita desesperadamente en todas las áreas estratégicas.
¿SE PUEDE SALVAR YPF DE UNA CATÁSTROFE?
Depende lo que se haga. Primero hay que contener el daño, negociando con Repsol --en las mejores condiciones posibles para la Argentina-- a fin de reparar este hecho, que nos ha puesto en una situación indeseable dentro de la comunidad económica internacional. A continuación, hay que cubrir todas las funciones generales, no con funcionarios, sino con profesionales, expertos en hidrocarburos, que tengan además gran capacidad de gestión. Y hay que convocar al capital privado internacional para que venga, al servicio de YPF, a revertir esta situación de dependencia en la cual nos sumieron la mala privatización de 1992 y la política energética de la última década.
¿POR QUÉ CASI TODOS LOS PARTIDOS APOYAN LA MEDIDA DEL GOBIERNO?
Algunos porque se auto-extorsionan. Dada la retórica nacionalista con la cual se ha cubierto la medida, temen aparecer ante la opinión pública como defensores de intereses extranjeros, contrarios a la soberanía. Es una actitud timorata. Un líder político debe anticiparse a la opinión pública de mañana; no seguir a ciegas la circunstancial opinión pública de hoy. El radicalismo, por ejemplo, debe recordar que, a veces es necesario nadar contra la corriente. En 1982, la guerra de Malvinas era muy popular y no hubo un solo político que se atreviera a decir que estábamos frente a un grave error. Ninguno salvo Raúl Alfonsín. Él se opuso a la guerra, advirtiendo en qué terminaría, y un año después era Presidente de la Nación. Algo parecido, con resultado distinto, ocurrió en 1999-2001. La convertibilidad era muy popular. Si la UCR hubiese oído a quienes clamábamos por abandonar el 1 a 1, a fin de evitar una hecatombe, no habría sufrido la calamitosa caída del 2001-2002, de la cual no ha conseguido aún recuperarse
Eligen a Terragno en la Academia de Artes y Ciencias de los EEUU
Urgente llamado al País (Rodolfo Terragno)
LLAMADO AL PAÍS
Jueves 2 de junio - 18:00 hs
Centro Cultural San Martín
Sarmiento 1551 - Buenos Aires
Sala C
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El Modelo Irlandés está más vivo que Barone
Orlando Barone anunció en la revista Debate la muerte del Modelo Irlandés (se jactó, debería decirse). Y Terragno le contesta en la misma revista:
La gripe irlandesaMe encanta la parte que dice:
Por Rodolfo Terragno
A propósito de un comentario de Orlando Barone, con referencia a un artículo sobre la economía en Irlanda
Orlando Barone -a quien admiro por su inteligencia, estilo literario y sentido del humor- ha firmado en Debate la partida de defunción del “modelo irlandés”.
Se felicitó, también, de que la Argentina no haya seguido ese modelo (al cual él imagina “neoliberal”) sino las doctrinas de Arturo Jauretche. Tuve el privilegio de contar con la amistad de Don Arturo y sé qué defendía (seguir leyendo).
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Terragno qué grosso sos
Como solitario fan desde el año 1995 (nunca conocí a ningún otro), estas noticias me llenan de orgullo, por don Terragno:
El Premio Nóbel Baruch Bloomberg entregó a Terragno el diploma que lo acredita como miembro de la Sociedad Americana de Filosofía
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Incorporan a Terragno a la American Philosophical Society
Vía Prensa de Rodolfo Terragno:
que presidía los Estados Unidos
240 de sus miembros recibieron el Premio Nóbel. Entre ellos, Houssay y Leloir.
Hoy día la componen 1001 personalidades, de las cuales sólo 168 no son residentes en Estados Unidos
La Sociedad Americana de Filosofía (American Philosophical Society) fue establecida en 1743 por Benjamín Franklin, en Filadelfia, con el propósito de "promover el conocimiento útil".
Franklin fue una figura polifacética: entre muchas cosas, periodista, escritor, redactor de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos y gobernador de Pensilvania. También se destacó como científico: inventó el pararrayos y los lentes bifocales, y desarrolló diversas teorías sobre temas tan diversos como la electricidad o las corrientes oceánicas.
Casi todos los fundadores de la independencia norteamericana pertenecieron a la Sociedad: George Washington, Thomas Jefferson, James Madison, Alexander Hamilton y Thomas Paine.
Jefferson fue, al mismo tiempo, Presidente de los Estados Unidos y presidente de la Sociedad Americana de Filosofía.
Otro miembro ilustre de la Sociedad fue Thomas Edison.
Entre los miembros extranjeros han figurado el marqués de La Fayette, Charles Darwin, Louis Pasteur, Madame Curie, Albert Einstein y Margaret Mead.
Desde 1901, cuando se creó el galardón en Suecia, 240 miembros de la Sociedad han recibido el Premio Nóbel; entre ellos, dos argentinos: Bernardo Houssay y Luis Federico Leloir.
En 1993, la Sociedad entregó la "Medalla de Oro Thomas Jefferson" al Rey de España, Juan Carlos I.
La sede de la entidad se halla en la Plaza de la Independencia, de Pensilvania, donde está también el Independence Hall, sitio histórico en el cual se declaró la independencia norteamericana.
La biblioteca de la Sociedad posee 300.000 libros y 8.000.000 de manuscritos.
Actualmente, la sociedad tiene unos 1.001 miembros: 833 norteamericanos o extranjeros residentes en los Estados Unidos; 168 extranjeros residentes en el exterior, entre los cuales se cuentan destacados "científicos, humanistas, cientistas sociales y líderes en asuntos cívicos y culturales" que se reúnen dos veces por año en Filadelfia y desarrollan actividades interdisciplinarias.
Este año, la Sociedad incorporó a dos nuevos miembros extranjeros: el erudito alemán Wolfgang Frühwald y el argentino Rodolfo Terragno.
Frühwald --historiador de las ideas y una autoridad en literatura alemana-- es presidente honorario de la Fundación Alexander von Humboldt, dedicada a la cooperación científica internacional. La sociedad ha sido presidida desde 1953 por cuatro Premios Nóbel.
Terragno ha sido incorporado como historiador, escritor y hombre público con una larga trayectoria en su país.
La ceremonia de incorporación será el jueves 11 a las 13:15 (hora del Este de los Estados Unidos) en el Benjamin Franklin Hall, Filadelfia.
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La era de Cristina Fernández
Por Rodolfo Terragno. Publicado el 28/10/10 en Clarín.
Néstor Kirchner no era Perón. Ni Cristina Fernández es Isabel Martínez. El hombre muerto ayer no tenía el liderazgo de aquel otro. A la vez, esta viuda -lejos de ser inhábil- está fogueada en luchas políticas. Nadie debe esperar que la desaparición de Kirchner, por sí misma, derive en caos. Sin embargo, no será indiferente. No lo será, ante todo, para el oficialismo, que se queda sin su estratega.
La Presidenta tendrá que hacer, ahora, cosas distintas.
Lo primero, pacificar el país.
El homicidio de Mariano Ferreya es una luz amarilla que no puede ignorarse . Intolerancia, desmesura, descalificación, denuesto y calumnia se han unido, hasta ahora, en un coro que convoca a fantasmas de un pasado olvidable. El gobierno (y, de otro lado, cierto gorilismo redivivo) contribuyeron a eso. Todos deberían imitar, ahora, el canto del gallo solar de los Abraxas: ese que “anunciaba el alba y ahuyentaba los demonios nocturnos”.
El odio es siempre reaccionario .
Disolver odios es una tarea para la Presidenta . A ella le serviría promover el diálogo con sus opositores, intentar consensos parlamentarios o crear el Consejo Económico y Social. Hay otros desafíos que no podrá vencer este gobierno de por sí. Desafíos que exigen avanzar por etapas, con políticas homogéneas aplicadas por sucesivas administraciones.
Para contener la desbordada delincuencia se requiere un Plan Integral de Seguridad , atendiendo a cada anillo de esa cadena que lleva de la exclusión a la prisión. Para acabar con el hambre -que sólo en Misiones mató 206 chicos en diez meses, y mantiene en la desnutrición a 6.000 personas- debe admitirse que la Asignación Universal por Hijo es apenas un paso en la dirección correcta . Para redistribuir el ingreso es indispensable una reforma tributaria que angoste esa brecha documentada por las Naciones Unidas: aquí, el 10 más gana 32 veces más que el 10% más pobre. En Estados Unidos, 16 veces y en Alemania 7. Para controlar la inflación, no hay que sobrevaluar el peso (como ocurrió con la “tablita” o e el “1 a 1”) sino asegurar la productividad del gasto público, eliminar todo egreso prescindible y regular el circulante. Para desactivar los subsidios -bomba de tiempo formada por 65.000 millones de pesos, que estallaría precozmente si se la desmontara de una vez- se necesita un plan gradual, segmentado por sectores sociales.
Para asegurar el desarrollo continuo, es imprescindible una gran masa de capital productivo, a la cual se le debe garantizar estabilidad jurídica.
Cristina Fernández tiene la responsabilidad (pero también la oportunidad) de poner en marcha un plan de conciliación nacional , que impulse el desarrollo económico y materialice la justicia social. No podrá hacerlo sola.
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Dos lecciones de la biografía de Marshall Meyer
Dos lecciones de la biografía del rabino Marshall Meyer que estoy leyendo:
Uno
La CONADEP (Comisión Nacional sobre Desaparición de Personas) quedó conformada por trece personalidades públicas de renombre (...) Sin embargo, la invitación de Alfonsín generó polémicas y repudios tanto en el peronismo, que se negó a aportar integrantes al nuevo ente, como en los organismos de DDHH, que abogaban por la conformación de una comisión bicameral -integrada por diputados y senadores- que investigara las violaciones a los derechos humanos. Eran tiempos donde había grandes esperanzas en una verdadera institucionalización del país. Pero el presidente recién electo consideraba que era inviable hacer desfilar a los imlitares por el Congreso y sacó este as de la manga. (p. 153)Todo, todo, genera críticas. Incluso aquello que hoy parece intocable como la Conadep y que hasta intenta ser evocado por el mismo partido que en su momento se opuso a su creación (me refiero al montaje escénico "símil Conadep" de la entrega del informe "Papel Prensa, la verdad", sin abrir juicio de valor sobre su valor intrínseco).
Dos
Abraham Joshua Heschel, tal vez la figura más importante de la teología judía del siglo XX (...) fue ungido por las organizaciones judías de América para negociar con los líderes de la Iglesia Católica Romana en el Concilio Vaticano II. Heschel persuadió a la Iglesia para eliminar o modificar pasajes de la liturgia católica que ofendían a los judíos o promovían su conversión al cristianismo.
Como dice Terragno, la Historia es la Política del pasado. Algo que uno lee como un hecho histórico lineal, "El concilio vaticano II convocado por Juan XXIII eliminó los pasajes bla bla" no fue otra cosa que una pelea política, una rosca, un fascinante negociación.
Algo que no sabía, es que a Meyer le fue otorgada la Orden del Libertador San Martín, la condecoración más alta que la Argentina entrega a un extranjero, y que también se le otorgó (pág. 60 del mismo libro) a David Ben Gurion (primer Primer Ministro Israelí, sionista de origen socialista) y Albert Einstein (cuya mujer era famosa por tener un gran físico).
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Se acabaron las dudas: Terragno Presidente
Quienes frecuentan este blog habrán visto que, en general, tratamos de rescatar las buenas medidas de Macri, y de los Kirchner. En pocas palabras, intentamos revertir la demonización que en grupos (opuestos) de opinión se da sobre estos personajes, y de esa manera permitir un juicio justo de sus discursos y hechos.
Sólo otro político tiene su label en Apuntes Urbanos, Terragno, y eso es porque desde 1995 que somos fanas de Rodolfo. Una categoría bastante solitaria, porque este intelectual, político, economista, historiador, no despierta demasiados fanatismos. No importa, ¡yo pongo los votos sólo por Rodolfo!
Vía Facebook de Terragno:
Terragno presentará su Programa Nacional de Gobierno 2011-2015
NEUQUEN, 28. Mañana, Rodolfo Terragno lanzará desde esta ciudad su “Programa Nacional de Gobierno 2011-2015”.
El acto ha sido programado por la UCR local, y Terragno ha elegido Neuquén para anunciar su programa porque, a su juicio, hay que dar un fuerte mensaje federal. “Sin federalismo no hay democracia, ni calidad institucional ni justicia social”, afirma.
El programa define, en cada caso, “qué y cómo”.
Aborda distintos aspectos, con vistas al desarrollo político, económico y social.
Luego de esto, Terragno iniciará un breve viaje al exterior “para estudiar experiencias”.
A mediados de septiembre, en un acto público, presentará a su equipo, integrado por voceros en cada una de las áreas comprendidas en el programa que anticipará mañana.
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El euro es el 1 a 1 europeo
El euro es el 1 a 1 europeo. Como el peso en los 90, el dracma quedó atado a una moneda que no refleja la productividad griega.
Por Rodolfo Terragno ESCRITOR Y POLITICO
(Clarín) Es como si cada país hubiera conservado su moneda (el escudo, la peseta, el dracma) y todos se hubiesen atado al marco alemán, al igual que la Argentina se ató al dólar hasta 2002. El euro es el 1 a 1 europeo.
Las dieciséis economías que integran la Eurozona difieren la una de la otra; sobre todo en productividad: la función que determina el verdadero valor de una moneda. El “euro griego” no puede valer lo mismo que el “euro alemán”. Grecia no tiene, ni por asomo, las Tecnologías de Propósitos Generales (TPG) y el vigor productivo (Eficiencia X) que tiene Alemania.
En 1992, la Unión Europea decidió que la productividad no importaba. Según el Tratado de Maastricht, firmado ese año, un país podía unirse al euro con sólo lograr -así fuera mediante ajustes- baja tasa de inflación, déficit fiscal inferior a 3% del PIB y una deuda que no pasara de 60%. La misma dieta para todas las economías; sanas o enfermas. Portugal, Irlanda, Grecia y España (hoy conocidos por la sigla PIGS) tenían, por entonces, el PIB per cápita más bajo y la inflación más alta de la Nueva Europa. Eran, por lo mismo, los que más “sacaban” del presupuesto comunitario, al que Alemania “ponía” como nadie. Claro que préstamos y subsidios sirven más para desajustar las cuentas públicas que para inducir productividad.
Muchos postularon “la Europa de las dos velocidades”: los PIGS debían tener vedada la Eurozona hasta que se acercasen a las economías mayores. Sin embargo, el 1° de enero de 1999 el euro se convirtió en la moneda de once países, incluidos tres de los cuatro PIGS. Grecia se unió dos años más tarde, tras fingir (según se sabe ahora) que había cumplido con los requisitos.
Los euros comenzaron a circular en 2002, en sustitución de las viejas monedas. Al principio fue todo miel. Las economías más débiles se encontraron, de pronto, con un mercado muy ancho. Por otra parte, tener una moneda más fuerte les permitió equiparse a bajo costo. Y el consumo de bienes importados creó, entre sus habitantes, una ilusión de prosperidad.
Los irlandeses fueron quienes más provecho sacaron de la nueva escala económica. Crecieron, diversificaron la producción y se modernizaron. Irlanda tiene hoy el cuarto PIB per cápita del mundo. Sin embargo, no puede consolidar sus logros porque le falta un instrumento: la política cambiaria. Una moneda sobrevaluada es una bomba de tiempo. Lo fue el peso, cuando la Argentina abarató artificialmente el dólar: una vez con la “tablita” y otra con la “convertibilidad”.
Cuando el valor nominal es superior al real, los productos propios son muy caros en el exterior, las importaciones inundan el mercado interno y todo se descalabra: desde el balance comercial hasta el fiscal. El Estado se ve forzado, entonces, a optar entre dos males: emitir sin respaldo o endeudarse por encima de su capacidad. Elija lo que elija, marcha a una hecatombe.
Es lo que pasó con los eslabones débiles de la cadena europea. Sus males no se curan con meros ajustes.
Nouriel Roubini -el economista que predijo el colapso argentino de 2001 y la crisis internacional de 2008- aconseja: “Para ganar competitividad, los países menores deberán renunciar al euro y volver a las monedas nacionales”. Cuando se está en una unión monetaria, ésa es la única manera de devaluar.
No es que la devaluación sea una fórmula mágica. Una economía ineficiente no se vuelve competitiva por el solo hecho de restarle valor a su moneda.
En cambio, la sobrevaluación es infalible: termina provocando (siempre) recesión, desempleo, deuda y -si no se corrige la distorsión a tiempo- default.
No todos los políticos entienden la importancia de una tasa de cambio competitiva. Deberían preguntarse por qué EE. UU. presiona a China para que revalúe. Los norteamericanos quieren que -con un yuan más caro- los chinos vendan menos y compren más.
No es, para la Argentina, un asunto ajeno; ni un recuerdo de los 90. El país está volviendo a una tasa de cambio “baja”.
El valor nominal del dólar es 3,95, pero el real (descontada la inflación acumulada desde 2002) es 1,56. Eso, considerando la “inflación Indec”. Si se toma la “inflación privada” -esto es, el promedio de la que estiman diversas consultoras-, el “dólar real” vale 1,11. Las retenciones aprecian aún más el peso. El “dólar sojero” está, según que se tome la inflación oficial o la privada, en el 1 a 1 (como en la convertibilidad) o, peor aún, en 0,72.
La gigantesca demanda china mantiene la soja y otras materias primas en valores muy altos; y esto impide que nuestras exportaciones, medidas en dólares, sufran una caída. No obstante, la tasa de cambio “baja” atrae importaciones. Por eso el Gobierno para camiones brasileños en la frontera y levanta barreras paraarancelarias, a riesgo de malquistarse con Europa o China. Está obligado a cuidar que la balanza comercial no se vuelva en contra. Y debe apuntalar la balanza fiscal, como lo ha hecho, nacionalizando un día las AFJP y usando otro día reservas del Central.
Si no preservan los superávits gemelos, no podrá financiar la gigantesca masa de subsidios que ha formado, ni contener una inflación que ya es preocupante. Atajar importaciones, y hacer caja de cualquier modo, es pan para hoy, hambre para mañana. Tampoco alcanza que el Central compre o venda dólares para administrar la tasa de cambio. Sin alta productividad, no hay artilugio que resuelva el problema.
Y el aumento de productividad requiere, entre otras cosas, inversiones masivas; que sólo se darán si hay estrategias claras y un clima de negocios. Sin eso, será imposible lograr aquello que exhiben los países de avanzada: fuerte desarrollo económico y, al mismo tiempo, la mayor justicia social.
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Twitter y página Facebook de Terragno
Gracias a los amigos de conTerragno que twittearon esta nota de Qué hizo Rodolfo en la Gestión pública. Devuelvo las gentilezas informando su Twitter y su Facebook fan page.
PD: ¡¡Prohiban las vuvuzuelas, porque me van a condenar a ver los partidos sin sonido!!
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Ayer lo vi a Terragno en C5N con Gerardo Rozín
Siempre ubicado, siempre afilado, siempre dando respuestas inteligentes y superadoras.
Qué hizo Rodolfo Terragno en la función pública

Cada vez que publico algo de Rodolfo Terragno salta alguno diciendo que no llegó a nada o que no hizo nada en los lugares a los que llegó.
Cliquee el que quiera saber:
Qué hizo como Ministro (1988-89)
Qué hizo como Jefe de Gabinete (2000)
Qué hizo como Senador (2001-2008)
Obviamente lo que hizo como periodista, escritor e historiador queda para otra ocasión.
Terragno presentó el plan 10/16
¡Viva el desarrollismo de verdad!
(Gracias Pablo por mandarme la nota de Clarín, donde también hay un video)
Con la presencia de la cúpula de la Unión Cívica Radical, de representantes del cobismo y de otros referentes del Acuerdo Cívico y Social –menos Elisa Carrió-, el ex senador Rodolfo Terragno presentó hoy en sociedad su "Plan 1016", un programa con el fin de alcanzar "acuerdos mínimos para el desarrollo económico y social" hasta el Bicentenario de la Declaración de Independencia.Si uno googlea "plan 10/16", Apuntes Urbanos aparece primera, y terragno.org, tercera :)
"Mi sueño es que todos los presidenciables adhieran a este plan y, luego, cada uno imponga sus matices, haga ajustes, añada otros objetivos y deje su impronta sobre esas ideas básicas", explicó Terragno, único orador en la ceremonia que se hizo esta mañana en el Hotel Intercontinental, en el centro porteño.
Antes de que el ex senador plantease los lineamientos básicos del programa, se leyó una carta del vicepresidente Julio Cobos en la que invitaba a Terragno a mostrar sus ideas con más formalidad institucional en el ámbito del Senado. ¿Un principio de plataforma para los sueños del vice en 2011 o de la propia UCR? Se verá el alcance en los próximos meses.
El paquete, amplio, está encabezado con la idea de generar "un Estado que sea factor de cohesión social". Y abarca medidas como la creación de un Consejo Nacional de la Competitividad, buscar un mecanismo objetivo para reformular la coparticipación o cambiar los "peajes impositivos" (IVA, impuesto al cheque, etc.) por impuestos directos.
También incluye ideas que pueden generar polémica, como terminar con "el mito del ingreso irrestricto" en las universidades públicas, con críticas al CBC de la UBA y una defensa de los exámenes de ingreso. Y pretende un modelo de desarrollo sustentable que evite tanto al "capitalismo salvaje" como al "ecologismo salvaje que quiere prohibirlo todo".
La impronta radical del encuentro fue muy fuerte, por nombres presentes y el origen del mismo Terragno, aunque el ex senador buscó mostrarse al margen de la conducción partidaria en un plan que exceda los límites de la UCR. "Lo propongo porque pertenezco a la UCR pero no tengo responsabilidad institucional", dijo. Del peronismo, sólo se vio al senador Daniel Filmus, de buena sintonía con el anfitrión.
Después del acto, Terragno admitió a Clarín.com que los escollos para su propuesta son "muchísimos", pero se mostró esperanzado. Y conciliador: repitió los argumentos del radicalismo para asistir a las rondas de diálogo que lanzó el kirchnerismo e insistió en que hay ideas que se pueden poner "bajo un paraguas" a resguardo de la competencia política de todos los días.
¡Se viene TEDxBuenos Aires!
Como cuenta Santiago,
TED es una conferencia anual que reúne a muchos de los más grandes pensadores y hacedores mundiales, para que compartan aquello que los apasiona. La idea es que ellos presenten sus ideas para que el conocimiento y la inspiración que eso genere contribuya a cambiar actitudes, vidas y, como resultado de eso, el mundo.Un tiempo después comenzaron a compartir gratuitamente los videos de las charlas en internet. Y a partir de eso el fenómeno TED alcanzó escala global. Las charlas de TED son increíbles y algunas están empezando a subtitularse en español.
La buena noticia es que TED habilitó hace unos meses la posibilidad de organizar de manera independiente eventos TEDx en diversas partes del planeta. ¡Y un grupo de personas ya está trabajando en un proyecto sin fines de lucro para armar TEDxBuenosAires!
Como se pueden proponer oradores, yo propuse al siguiente:
- Nombre de la persona: Rodolfo Terragno
- Tema del que hablaría: El futuro de la Argentina? El plan 10/16? Un plan de desarrollo para la Argentina? Chi lo sá.
- Por qué lo proponés como orador: Es uno de los pocos intelectuales (abogado, historiador, político, funcionario) con conocimiento de economía del desarrollo (habría que remontarse a Rogelio Frigerio para encontrar otro igual), y no ha perdido la vocación de pensar la Argentina.
- Alguna información biográfica: Aquí
Terragno convoca al Plan 10/16
El artículo fue publicado en Diario Perfil el 28/06/2009 pero a mi me lo mandó terragno@gmail.com, ¡ja!
El Plan 10/16
Mañana, cuando despertemos, el país no habrá cambiado. Los diarios, las radios y la televisión sugerirán que sí. Exagerarán las consecuencias de algunos triunfos y de algunas derrotas. Sin embargo, ningún resultado hará que, a partir de la semana entrante, la Argentina inicie un proceso de perfeccionamiento institucional, desarrollo económico y justicia social.
La campaña que termina mostró caras sonrientes, intercambio de ofensas y palabras vacías. Las “propuestas”, en general, fueron ofertas huecas.
Las elecciones de hoy sólo podrían ser el inicio de una etapa promisoria si –salvaguardando sus respectivas identidades y aspiraciones— las distintas fuerzas políticas buscaran un acuerdo mínimo, que permitiera impulsar sostenidamente el desarrollo institucional, económico y social.
No hay otra forma de garantizar que la Argentina deje de ser un país con malformaciones estatales, una economía rezagada y pobres indicadores humanos.
Tengo el propósito de incentivar ese acuerdo, poniendo sobre la mesa el Plan 10/16, que no se limitará a un período de gobierno: comprenderá seis años, entre el Bicentenario de Mayo y el Bicentenario de la Independencia.
Hace dos siglos, un sexenio bastó a los fundadores de la nacionalidad para hacer, de la nada, todo. Antes de entrar en el Plan 10/16, conviene recordar aquel esfuerzo.
Un poco de historia. Cuando Napoleón se adueñó de España y secuestró a Fernando VII, los virreinatos americanos quedaron a la deriva. Inexpertos en la administración pública, la provisión de justicia y la conducción de ejércitos, los criollos debieron improvisarse en tamañas responsabilidades.
Un naciente patriotismo los hizo trabajar con denuedo, superar adversidades y lograr el éxito.
Ante todo, se enfrentaron a los virreyes, que les negaban el derecho de formar –como en España-- juntas populares de gobierno.
En seis semanas lanzaron la campaña al Alto Perú y, a 166 días de la Revolución, llegó el primer triunfo: en Suipacha, actual Bolivia.
Buenos Aires no estaba sola. El interior se sumó a su empeño y en diciembre nació la Junta Grande.
Hubo hasta una precoz política internacional. Cuarenta y horas después de instalada la Primera Junta, un comisionado partió a buscar armas y apoyo político en Londres. Meses más tarde, dos criollos se reunieron en Washington con el Secretario de Estado, James Monroe, quien les prometió reconocer a las Provincias Unidas y les facilitó –a través de armeros privados— 18.000 fusiles del arsenal norteamericano.
En 1812, Manuel Belgrano, sin formación castrense, obtuvo en Tucumán y Salta dos victorias trascendentes. Con ellas impidió que el Virrey José Fernando Abascal cumpliera su amenaza de llegar desde Lima hasta Buenos Aires.
José de San Martín, apenas arribado de la Península en 1812, fue puesto al frente de los Granaderos a Caballo y, más tarde, del Ejército de los Andes, destinado a liberar a Chile y Perú.
La Asamblea del año XIII creó un cuerpo de derecho criollo. Suprimió la Inquisición, separó a la Iglesia del Estado, prohibió “el detestable uso de los tormentos”, extinguió los títulos de nobleza, determinó que todo niño nacería libre, y acabó con los privilegios de los primogénitos.
Desafió, así, vivos intereses y nutridos prejuicios. Por lo demás, creó un sistema monetario, aprobó símbolos nacionales y elaboró un proyecto de Constitución. El Ejecutivo pasó a ser ejercido por un presidente, con el nombre de Director Supremo. Mucho antes de la declaración expresa de su Independencia, la antigua colonia tenía forma de nación.
No fue un tiempo idílico: hubo, entre sus líderes, agrias disputas y hasta hechos violentos. Sin embargo, a todos los unía la avidez de independencia y la voluntad de sacrifico.
Proyectos nacionales. A lo largo de casi 200 años, la Argentina creció, convulsivamente, por razones aleatorias o proyectos que quedaron truncos.
Cuando las naciones industriales no se alimentaban a sí mismas, el país fue “el granero del mundo”. Vivió un corto tiempo de bonanza y supo aprovecharla, haciendo obras de infraestructura y creando un formidable sistema de educación.
Luego sobrevino el “deterioro de los términos de intercambio” y, con las materias primas en baja, la Argentina no supo qué hacer.
Hubo, en 1946-1955, un progreso industrial. Para lograrlo, se levantaron barreras arancelarias, creando así un mercado cautivo. Falto de artículos importados, ese mercado debió conformarse con productos nacionales de inferior calidad; pero su sacrificio temporal permitió la expansión de la industria liviana y, con ella, el nacimiento de una clase obrera a la cual Juan Domingo Perón otorgó derechos y entidad política.
Claro que, sin autonomía energética ni industria pesada, aquella industria era poco competitiva: la Argentina no podía exportar ni abrir su mercado interno. Para lograr la eficiencia necesitaba, entre otras cosas, extraer el petróleo de lo profundo y convertir hierro en acero. El ahorro interno resultaba exiguo a tales fines y, en 1958-1962, se recurrió al capital internacional. Eso dio lugar a la autarquía petrolera y a una vital siderurgia. No obstante, el derrocamiento de Arturo Frondizi interrumpió aquel proceso.
Durante los 90 se pensó que el Estado no necesitaba (o no debía) impulsar el desarrollo. Según el dogma de la época, el mercado era insuperable en la tarea de asignar recursos y producir riqueza. Esa confianza –unida a un peso sobrevaluado-- condujo a cuatro años de recesión, altas tasas de desempleo y la hecatombe de 2001.
En los últimos años, China multiplicó la demanda global de alimentos y tuvimos otra oportunidad de acumular riqueza; pero esta vez no supimos aprovecharla.
La Argentina imitó a la cigarra, no a la hormiga. Creyó que había encontrado un “modelo” y se durmió en los laureles.
Cómo estamos. Siempre que analizamos las diferencias que nos separan del mundo desarrollado –cuyo producto per cápita es 5 a 10 veces superior al nuestro-- nos alarmamos pero, a la vez, nos consolamos: nosotros “gozamos” de un “desarrollo medio” y, aunque no tengamos los indicadores de Estados Unidos o Europa, somos “privilegiados” respecto a la mayoría de los países del mundo.
Para comprender nuestra real situación debemos compararnos con otros países de desarrollo medio. Nadie imagina que estemos tan mal como prueba la siguiente tabla, donde se registran algunos productos per cápita (en dólares corrientes), escogidos del último informe del Banco Mundial:
Croacia | 10.460 |
Lituania | 9.920 |
Libia | 9.010 |
México | 8.350 |
Chile | 8.350 |
Argentina | 6.050 |
Los indicadores sociales reflejan esta debilidad económica. La mortalidad infantil, por ejemplo, es alarmante. Esta es la cantidad de niños que no llegan a los 5 años, por cada 1.000 nacidos vivos:
Croacia | 6 |
Filipinas | 7 |
Serbia | 8 |
Tailandia | 8 |
Chile | 9 |
Argentina | 16 |
Bases del Plan. A veces, “el remedio es peor que la enfermedad”. Cuando una política económica o social tiene efectos secundarios o colaterales, lo que beneficia en un sentido, puede perjudicar en otro. Si se quiere conseguir todo a la vez, hay que saber cómo contrarrestar las consecuencias no queridas.
Es necesario considerar, por ejemplo, que:
- Para lograr la indispensable cohesión social, se debe redistribuir ingresos. Pero eso hará que “los de abajo” ganen más y” los de arriba” menos. Si la redistribución se hace gravando desmedidamente las ganancias, desalentará la inversión, y esto afectará a la economía. Será un boomerang.
- Un modo de redistribuir consiste en reducir los impuestos a la producción y el consumo (retenciones, IVA, cheque), que no distinguen entre ricos y pobres. Pero implantar un nuevo régimen tributario, centrado en los impuestos que se ajustan a la capacidad contributiva de cada uno, puede desfinanciar, durante un período, al Estado.
- Para aumentar la productividad, hace falta más tecnología. Pero máquinas y software reemplazan personal. Esto puede causar, al menos transitoriamente, desempleo.
- Para tener una economía fuertemente exportadora, se requiere un tipo de cambio competitivo. Pero un “dólar caro” puede provocar inflación.
El plan que propongo debe reconocer los posibles efectos secundarios o colaterales y el modo de contrarrestarlos.
También debe tener en cuenta que todo poder está sometido a restricciones (externas e internas; históricas, culturales, políticas y económicas), por lo cual una estrategia de desarrollo institucional, económico y social ha de prever la manera de correr los límites que tales restricciones ponen a la voluntad.
Ese es el desafío que deberíamos asumir entre ambos bicentenarios.
Coraje para transformar
Coraje para transformar
Cuatro puntos centrales que debería incluir un proyecto nacional de largo plazo
El Bicentenario no puede ser apenas una efemérides. Tiene que ser el inicio de un proyecto audaz; tan audaz como el de 1810. Eso requiere, ante todo, coraje. Se lo necesita para desafiar intereses creados y prejuicios enraizados en la sociedad. Cuatro puntos para un borrador del proyecto:
1 – No habrá equidad social sin impuestos justos y un Estado diferente. La inequidad es la madre de males infinitos, incluida la inseguridad. Está probada la correlación entre delito e injusta distribución del ingreso. La Argentina tiene, según el índice GINI, una brecha muy amplia entre ricos y pobres. Es posible reducirla por acción del Estado, que en las sociedades más equitativas se lleva –sobre todo con ese fin-- entre 40 y 50 por ciento del PIB. En la Argentina, el Estado toma sólo 23; pero el problema no se reduce a que sus recursos sean escasos. El Estado cobra, más que impuestos, “peajes” (IVA, cheque, retenciones), que deben pagar -–por igual—el pobre y el multimillonario. No tiene, además, transparencia. Su productividad es muy baja. Despilfarra. No devuelve lo que percibe en bienes y servicios de calidad. Para tener un país más justo, se requeriría mayor ingreso fiscal; pero con otro régimen tributario y una completa refacción del Estado.
2 - Premios a la inversión, la innovación y las exportaciones. La equidad debe alcanzarse sin desalentar la inversión. En el campeonato mundial de la justicia social, la medalla de oro se la llevan los países nórdicos, que aplicaron el socialismo democrático; la de plata es para los de Europa oriental, modelados por el comunismo; y la de bronce para Alemania, Francia y Gran Bretaña, que siguieron el “capitalismo con rostro humano” de la socialdemocracia o la democracia cristiana. Todos esos países son industrializados. Se ocuparon tanto de lograr el equilibrio social como de fomentar la inversión. La Argentina demanda un sistema tributario que grave fuertemente las ganancias no reinvertidas y la renta financiera (hoy exenta), pero otorgue premios fiscales a la innovación, el valor agregado y las exportaciones.
4 - No permitir que la economía sea paralizada por el “ecologismo salvaje”. La ecología hace grandes contribuciones a la Humanidad. Ha puesto fin al “capitalismo salvaje”, que atentaba contra el medio ambiente y la salud humana. Como subproducto, apareció un “ecologismo salvaje”. Es el que no limita a exigir que el Estado regule, controle y neutralice los efectos nocivos de la industria petrolera, la minería, la energía nuclear, la química, la hidroelectricidad, la ingeniería genética o las autopistas. Semejante ecologismo a ultranza pretende prohibirlo todo. Si se aceptara su dogma, la Argentina quedaría condenada al atraso y la miseria.
3- La educación tendrá que basarse en el esfuerzo y la exigencia. Hoy el sistema educativo exhibe: exigencia moderada, disciplina lábil, docentes mal pagos y paso automático de la enseñanza media a la universidad. No debe ser muy bueno el sistema porque la OCDE –-que evalúa a alumnos de 15 años a través de pruebas de lenguaje, matemáticas y ciencias— tiene ubicada a la Argentina en el 52° lugar, dentro de una lista de 57 naciones. Finlandia –el país tiene la mejor educación del mundo—ofrece ideas a imitar. La gratuidad es absoluta, pero no hay complacencia ni promoción automática. La escuela es exigente, con los docentes y con los alumnos. Esto últimos no tienen acceso garantido a la educación superior: llegan (masivamente) gracias a la excelente formación que reciben en los nivele previos. La Argentina tiene que invertir más (mucho más) en educación; pero no en la que hoy tiene. Necesita una enseñanza más sistemática y rigurosa.
Convocó Terragno a debatir un proyecto nacional de largo alcance: El Plan 10 / 16
hasta el Bicentenario de la Independencia
Venado Tuerto, 7. Rodolfo Terragno fue el orador de cierre en el Congreso Nacional de CRA 2009.
Después de evocar el proyecto desarrollado entre 1810 y 1816, Terragno hizo un llamamiento a fin de que –en un período semejante, dos siglos más tarde—la Argentina se dedique a “perfeccionar sus instituciones, transformar su estructura productiva, alcanzar una educación de primer nivel, irrumpir en el mercado mundial con productos de alto contenido tecnológico y, al mismo tiempo, librar una decisiva batalla contra la desigualdad, territorial y social”.
Para eso, sostuvo el orador, “hay que fijar metas, establecer un orden de prioridades y definir muy claramente cómo se implementarán las medidas propuestas. A la hora de la verdad, los métodos son más importantes que las intenciones”.
Entre las iniciativas que planteó, Terragno puso énfasis en un rediseño del régimen impositivo para “compensar las desigualdades sociales y territoriales, premiar la inversión, estimular la innovación e impulsar las exportaciones”. Sin embargo, advirtió: “Cuando uno dice estas cosas así, nadie puede estar en desacuerdo; pero una reforma como la propuesta tendrá ganadores y perdedores. Los ganadores serán la inmensa mayoría del país, y yo estoy convencido de que, en definitiva, todos terminarán ganando, aun los que inicialmente se sientan perdedores. Pero habrá resistencias, y para superarlas hace falta un liderazgo empeñado en convencer, más que en vencer”.
Parecida advertencia hizo con relación a otra de sus propuestas: “Tener una educación de altísima calidad; lo más cercana posible a la mejor educación del mundo, que es la de Finlandia”. Dijo Terragno que “nadie dice que quiere una educación de baja calidad, pero a la hora de discutir niveles de exigencia, disciplina, exámenes de admisión, reconversión de los docentes y asignación de ingentes recursos presupuestarios, comenzarán las divergencias y las dificultades. Esto no debe asustarnos. Eso es un debate nacional. Ojalá estuviéramos debatiendo ya mismo estas cosas y nos las banalidades. Por mi parte, dedicaré mis próximos esfuerzos a promover ese debate nacional”.
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